algunes de les coses que em ballen pel paraigua

dimarts, 5 de novembre de 2013

bolaño





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    Por la tarde estuvimos tomando unas copas en la zona de los campings y después fuimos a jugar al mini-golf. Charly estaba más calmado que en días anteriores, el rostro limpio y sosegado, como si una tranquilidad hasta entonces desconocida se hubiera instalado en él. Las apariencias engañan. Pronto se puso a hablar con la farragosidad de siempre y nos contó una historia. Ésta ilustra su estupidez o la estupidez que presume en nosotros, o ambas cosas. Resumiendo: durante todo el día había estado practicando el windsurf y en determinado momento se alejó tanto que perdió de vista la línea de la costa. La gracia de su historia residía en que al regresar a la playa confundió nuestro pueblo con el de al lado; los edificios, los hoteles, incluso la forma de la playa le hicieron sospechar algo, pero no le dio importancia. Desorientado preguntó a un bañista alemán por el hotel Costa Brava; éste, sin dudar, lo envió a un hotel que en efecto se llamaba Costa Brava pero que en nada se asemejaba al Costa Brava donde se aloja Charly. No obstante Charly entró y pidió la llave de la habitación. Por supuesto, al no estar registrado, el recepcionista se negó, inmune a las amenazas de Charly. Finalmente, y como en la recepción no había mucho trabajo, de los insultos pasaron al diálogo y a tomar cervezas en el bar del hotel en donde para sorpresa de cuantos escuchaban se aclaró todo y Charly ganó un amigo y la admiración general.
    -¿Qué hiciste después? -Dijo Hanna aunque estaba claro que ella ya sabía la respuesta.
    -Cogí la tabla y regresé. ¡Por el mar naturalmente!
    Charly es un fanfarrón de mucho cuidado o un imbécil de mucho cuidado.

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El Tercer Reich, Roberto Bolaño

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